
Hace unos años, dominar SEO, analítica, redes sociales o publicidad digital podía darte ventaja a la hora de trabajar.
Ahora eso no pasa. En marketing digital, las competencias también caducan. Por eso, en estos momentos la pregunta ya no es solo qué sabes hacer, sino cuánto tiempo seguirá siendo útil.
Y eso cambia también la forma de entender la formación, porque ya no se trata solo de aprender más, sino de detectar cuándo toca actualizarse.
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Formación en marketing digital: por qué es cada vez más necesaria
Quienes trabajamos en marketing sabemos que las cosas cambian rápidamente. Las redes sociales incorporan nuevas funcionalidades, Google modifica sus criterios, aparecen nuevas plataformas, cambian los hábitos de los consumidores y salen nuevas apps que modifican la forma en la que hacemos algunas tareas.
La llegada de la inteligencia artificial(IA) es un buen ejemplo. Hace poco tiempo hablábamos de la IA como una tecnología que podía tener aplicaciones en marketing. En el presente, ya forma parte de muchas tareas como la creación de contenidos, la investigación, el análisis o la automatización.
Esto no significa que tengamos que aprender a utilizar todas las herramientas que aparecen. Sería imposible.
Por eso, lo importante es saber identificar qué cambios afectan a nuestro trabajo y decidir cuándo merece la pena aprender sobre ellos.
La experiencia profesional también necesita actualización
Cuando llevas años trabajando en un sector, tienes algo que no se puede conseguir haciendo un curso: experiencia real.
Has cometido errores, has probado estrategias, has trabajado con clientes y has aprendido a tomar decisiones en situaciones difíciles.
Todo eso tiene mucho valor. El problema aparece cuando confundimos experiencia con conocimiento actualizado.
Una persona puede llevar diez años trabajando en marketing y, al mismo tiempo, necesitar aprender una nueva herramienta, metodología o tecnología. Porque una cosa no contradice a la otra.
Precisamente la experiencia te ayuda a identificar antes qué necesitas aprender y qué conocimientos pueden aportar a mejorar tu trabajo.
Formarse en marketing digital cuando ya tienes experiencia
Existe la idea de que formarse en marketing digital es cosa sobre todo de quien empieza o todavía no tiene un puesto ni una trayectoria hecha.
Es lógico. Cuando empezamos necesitamos adquirir conocimientos y desarrollar unas determinadas competencias.
Pero continuar formándote cuando ya tienes experiencia también es muy útil. Y no necesariamente para cambiar de profesión.
En ocasiones, el objetivo es más concreto: acortar tiempos y afinar en algo que ya necesitas para tu trabajo actual.
Es lo que le pasó a un profesional con más de diez años de experiencia en SEO y una posición ya consolidada en el sector, cuando decidió hacer una formación en inteligencia artificial generativa.
No partía de cero. No buscaba reinventarse. Buscaba acortar la curva de aprendizaje y afinar en algo que intuía que iba a marcar su disciplina. En su opinión de Evolve cuenta cómo fue ese proceso y qué le aportó formarse en un momento en el que, sobre el papel, ya lo sabía todo.
Lo interesante del caso es precisamente eso. No era alguien que necesitara formarse, sino que esta le dio velocidad.
Aprender marketing digital por tu cuenta: ventajas y límites
Hoy tenemos muchísima información disponible. Podemos encontrar tutoriales, vídeos, artículos, documentación y recursos gratuitos prácticamente sobre cualquier tema.
Esto es muy positivo, pero a veces se convierte en un problema.
Cuando quieres aprender algo nuevo, puedes acabar pasando más tiempo buscando que aprendiendo realmente.
Una formación estructurada puede servir precisamente para ordenar ese proceso.
No se trata de que alguien te diga absolutamente todo lo que tienes que saber, sino de contar con un recorrido que ayude a entender los conceptos, resolver dudas y, sobre todo, ahorrar tiempo.
Para un profesional que ya está trabajando, este último punto puede ser especialmente importante.
Formación continua en marketing digital
Hablar de formación continua no significa que tengamos que estar haciendo cursos todo el año.
También aprendemos leyendo, experimentando, asistiendo a eventos, hablando con otros profesionales o probando nuevas herramientas.
Lo importante es mantener una actitud de aprendizaje.
Antes de apuntarnos a una formación, podemos preguntarnos qué necesitamos conseguir con ella.
- ¿Queremos aprender una herramienta concreta?
- ¿Necesitamos actualizar conocimientos?
- ¿Hay una nueva tecnología que está afectando a nuestro trabajo?
- ¿Queremos mejorar una determinada competencia?
Responder a estas preguntas ayuda a elegir mejor y evita acumular cursos.
Cambios en el marketing digital y cómo afectan a nuestro trabajo
Una de las características del marketing digital es precisamente su capacidad para evolucionar.
Por eso, probablemente no tenga demasiado sentido pensar en nuestra formación como algo que termina cuando conseguimos dominar una determinada competencia.
Lo que funciona en este momento puede necesitar ajustes mañana.
Y eso no significa que nuestros conocimientos anteriores no sirvan. Al contrario: cuanta mayor sea nuestra experiencia, más fácil puede resultar incorporar nuevos conocimientos y relacionarlos con aquello que ya sabemos.
La cuestión está en no dejar de actualizarse. Porque el objetivo es seguir teniendo las herramientas necesarias para hacer bien nuestro trabajo. Antes de que caduquen.
El problema no es saber menos, sino no actualizarse
En marketing digital no podemos controlar cuánto van a durar las herramientas, las plataformas o las estrategias que utilizamos.
Lo que sí podemos decidir es qué hacemos cuando cambian.
Seguir haciendo las cosas como siempre porque nos han funcionado hasta ahora puede ser cómodo, pero no siempre es la mejor opción.
La formación en marketing digital forma parte de ese proceso. No para saber más por acumular conocimientos, sino para que aquello que sabemos siga siendo útil cuando el sector vuelva a cambiar.
Y en marketing, eso no parece que vaya a dejar de pasar.